Manuela G. Forero: “Somos todo química”

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¿Qué hace un isótopo en un congreso de ornitología? Mucho más de lo que imaginamos. Pero empecemos por el principio: ¿qué es un isótopo? Lo explica Manuela G. Forero, investigadora de la Estación Biológica de Doñana: esta palabra etimológicamente está compuesta por ” isos” que significa en griego “igual” y “topos” que equivale a “lugar”, el mismo lugar en la tabla periódica. Es decir, los isótopos son átomos de un mismo elemento que tienen diferente masa, ya que tienen el mismo número de protones, pero diferente número de neutrones.

Aclarado. Siguiente pregunta: ¿por qué nos centramos isótopos estables en el 23 Congreso de Ornitología? Responde, de nuevo, Manuela G. Forero: “En la naturaleza, los isótopos más ligeros son los más comunes y los más pesados los más escasos. A la vez se llaman estables porque no emiten radiación con el paso del tiempo. Puesto que somos química, estamos compuestos por elementos químicos, a la vez somos isótopos. Todos tenemos una proporción determinada de isótopos ligeros y pesados en nuestros tejidos, que cambia dependiendo de las condiciones ambientales y de determinadas reacciones químicas. Por ejemplo, existe un enriquecimiento de los isótopos más pesados a lo largo de las cadenas tróficas, por eso se dice que somos lo que comemos…, y un poquito más, puesto que durante los procesos de digestión se eliminan preferencialmente los isótopos más ligeros y aumenta la proporción de isótopos pesados en los tejidos del consumidor.

Aún más aclarado. Ahora, ya podemos comenzar la entrevista con Manuela G. Forero.

¿Qué aplicaciones tiene el estudio de isótopos estables en el ámbito de la ecología? ¿Y cómo podemos emplearlos para conservar especies o espacios?

Los isótopos estables tienen múltiples aplicaciones, no solo en el campo de la ecología, sino también en otras disciplinas como ciencias forenses, geología, paleontología, climatología. En Ecología, sus aplicaciones son muy diversas, aunque los estudios de ecología y redes tróficas y de uso de hábitat, dispersión y migración son las más extendidas. En este sentido, al ser una aproximación que ayuda al entendimiento de procesos ecológicos importantes, su aportación a la biología de la conservación es incuestionable. La literatura está plagada de trabajos que abordan directamente problemas de conservación aplicando esta metodología: alteraciones de redes tróficas por cambios en la composición de las mismas (introducción o desaparición de especies), biomagnificación de contaminantes en la redes tróficas, uso de recursos tróficos de origen antropogénico.

¿Algún ejemplo concreto?

Los isótopos han ayudado a identificar mejor las áreas de invernada de determinadas especies y, por lo tanto, a identificar las condiciones ecológicas en las mismas y su efecto en la posterior reproducción y supervivencia. Son una herramienta muy potente igualmente a la hora de identificar el aporte de compuestos antropogénicos (por ejemplo, nitratos procedentes de fertilizantes en zonas agrícolas) a los ecosistemas. En el campo de la paleoecología, a través de la determinación de isótopos en restos fósiles, se ha podido entender mejor la extinción de determinadas especies, o las condiciones ambientales (reconstrucciones paleoclimáticas) que las provocaron.

¿Qué posibilidades tiene el estudio de los isótopos estables en el futuro?

El potencial de esta aproximación en el futuro es positivo y seguramente mayor que el actual gracias a que cada vez se realizan más estudios encaminados a definir los gradientes isotópicos de las diferentes localizaciones geográficas (isoscapes), lo que permitirá una mayor precisión en la asignación geográfica de los individuos estudiados. Por otro lado, a día de hoy, ya se cuenta con un volumen de estudios y de información isotópica que en un futuro muy próximo, si se consiguen unificar las bases de datos a nivel global, permitirán aproximaciones multiespecíficas que a la vez hagan viable estudios sobre cuestiones evolutivas en un rango amplio de especies.

Entre las investigaciones desarrolladas por su laboratorio nos han llamado la atención las relacionadas con las gaviotas patiamarillas. Parece que, gracias a los isótopos estables, ahora conocemos más sobre su capacidad de adaptación al ser humano. Hasta el punto de que se han convertido en “detectives” que revelan la ubicación de vertederos ilegales

Es un estudio aun en marcha, realizado en las marismas del Odiel (Huelva, Andalucía), donde a través de la combinación de los isótopos estables y los sistemas de seguimiento remoto (UVA-bits), se ha intentado determinar la ecología trófica de esta especie a lo largo de todo el ciclo anual, prestando especial atención al uso que hacen de los recursos de origen antrópico (tanto descartes pesqueros como vertederos). Concretamente detectamos que algunos individuos de esta especie frecuentaban un vertedero que legalmente estaba clausurado en las inmediciones de las marismas de Odiel.

También nos encantaría conocer un poco más sobre sus estudios sobre cetáceos en el Mediterráneo.

Durante los últimos 8 años, se han desarrollado varios proyectos relacionados con la ecología espacial y trófica de varias especies de cetáceos en la zona del estrecho de Gibraltar. Los isótopos se han usado para determinar cambios tróficos con la edad, a través del análisis de isótopos en dientes de delfines, orcas y calderones de la colección de la estación biológica de Doñana. Y sobre todo se han realizado estudios en cautividad con delfines a través de una colaboración con LoroParque en Tenerife, con el fin de conocer mejor parámetros como el fraccionamiento isotópico (cambio entre la dieta y el consumidor) o el turnover isotópico en determinados tejidos , para luego poder aplicarlos en estudios de estas y otras especies de cetáceos en la naturaleza.

 

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